EL AHORA

Qué decir en estos tiempos, cuando todo está dicho por WhatsApp. Tanto lo bueno, como lo malo, lo gracioso y lo emotivo, lo cruel y lo bondadoso. ¿No estamos muy concentrados en leer y mensajearnos en lugar de meditar lo que está pasando?. Pues no lo veo como problema. Esto solo demuestra la necesidad de sociabilizar, del contacto humano, de los abrazos y los besos, y de la risa, la bendita risa que todo lo cura. A falta de todo esto están las nuevas tecnologías. Esto no cambia el hecho de que meditemos, pero lo que meditamos tenemos que compartirlo para sentirnos humanos y ahora más que nunca. Y en esto estoy yo, queriendo escribir para contaros.

Voy a hacer un poco de abuela cebolleta y contaros mis historias, porque hablando con una amiga (hola Noe) me salieron las palabras silenciadas y comparé todo lo que está pasando con lo que me pasó a mi hace varios años (salvando la distancia de millones de km). Me encontraba en una situación en la que mi vida estaba cubierta, con sueldo, con casa, con familia perfecta … pero yo no estaba bien, estresada a todas partes, con la sensación de no disfrutar de nada de lo que tenía, de estar siempre al límite. Y yo, que nunca había estado enferma, o casi nunca, tuve una neumonía que me paró en seco. Que me retuvo en casa, que me hizo pensar en cómo estaba, y en que muchas cosas no te dan la felicidad. Lo pasé muy mal, no solo físicamente, quien la haya sufrido me entiende, sino psicológicamente, porque se revolucionó mi mundo. Era un CAMBIO drástico que exigía CAMBIOS en mi confort.

Pues lo dicho, salvando las distancias, nuestro mundo estaba girando demasiado rápido, demasiada gente decía al aire “que pare el mundo que me bajo”, demasiada porquería en nuestro hogar, demasiadas horas laborales frente a horas familiares, mucho ruido, demasiado ruido en nuestra cabeza que no nos dejaba pensar, que piensen otros, que actúen otros que nosotros no tenemos tiempo. Y es que, entre todos los que somos no había suficiente gente que solucionase los problemas. Pues llegó el frenazo, nos han parado a todos de golpe, nos han puesto el mayor reto de nuestras vidas, a todos a la vez.

Ahora toca pensar, tenemos tiempo para hacerlo, pensar en que esto no lo solucionan unos pocos, que todos somos uno, que el conjunto es la fuerza y que los que no quieran estar en este círculo, por suerte son pocos, que no estén. Y a esos pocos no tenemos que darles publicidad porque es lo que les da voz. Siempre he dicho que los “malos” son pocos frente a los “buenos” pero que los primeros destacan mucho. Ahora es el tiempo de que la unión haga de los buenos, los más grandes. Lo estamos demostrando, podemos unirnos, podemos tirar todos a una, todos somos uno y a ese uno hay que cuidarlo. No lo olvidemos, estamos en la época de la cooperación no de la competición. Eso nos hará llegar lejos, al siguiente paso de la humanidad en su conjunto. Esto que está pasando es cruel, pero a la vez nos está haciendo fuertes simplemente porque nos hace unirnos. Recordad, todos a una realicemos el cambio, no esperemos a que esto termine, hagamos lo ya. Olvidemos las críticas, la búsqueda de culpables, no hagamos publicidad de los que no cooperan, demostremos que la unión hace la fuerza y recordemos que todo gran suceso tiene como objetivo provocar un CAMBIO. Buscad el vuestro en el interior que se reflejará en el resto del mundo.

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3 comentarios

  1. Gracias Reme, por hacernos reflexionar de una forma positiva, por poner tu granito de arena para que cada uno de nosotros se sienta un poco más fuerte.
    Ha sido cómo hablar contigo en persona. Un beso enorme

  2. Aplausos para tí también, por tomarte tu tiempo para alentar al resto cuando apenas lo tienes. Bien sabes como te comprendo. Un beso amiga

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